El prolapso de órganos pélvicos es una condición que aparece con mayor frecuencia en pacientes postmenopáusicas, lo cual condiciona a algunas mujeres limitaciones para realizar una vida normal, tanto a nivel social como sexual. También es frecuente el padecimiento de trastornos depresivos en ese grupo poblacional. Sin embargo, pocos estudios han intentado relacionar ambas patologías.

Este domingo se publicaba en la revista Menopause un artículo original para evaluar mediante un estudio transversal la prevalencia de síntomas depresivos en mujeres postmenopáusicas con prolapso de órganos pélvicos grado II o superior y sintomático.

Los síntomas depresivos son altamente prevalentes en pacientes con incontinencia urinaria y fístulas obstétricas, e incluso son prevalentes en pacientes con prolapso que piden ser tratadas por ese motivo; sin embargo, no existen estudios sobre la prevalencia de síntomas depresivos en mujeres postmenopáusicas con prolapso.

El grupo de Lan Zhu y Fangfang Ai evaluaron en 177 pacientes tanto el grado de prolapso siguiendo la clasificación POP-Q como el resultado de cuestionario autoadministrados para estimar el impacto de los síntomas derivados del prolapso en la calidad de vida relacionada con la salud (PFDI-20 y PFIQ-7) y la severidad de los síntomas depresivos (PHQ-9). Las mujeres, con una media de edad de 68 años, no recibían tratamiento hormonal, y el 5.1% de ellas ya habían sido sometidas a cirugía anti-incontinencia o para el prolapso; el 76.8% vivían en el área urbana de Pekín.

El 32.8% de las mujeres presentabas síntomas depresivos significativos (22% con síntomas moderados, 5.6% moderados-severos y el 5.1% severos), pero no se encontró relación entre su presencia y el grado de prolapso de órganos pélvicos. Sin embargo, sí que se encontró relación entre una peor puntuación en los cuestionarios de calidad de vida con respecto a los síntomas derivados del prolapso y una mayor severidad de los síntomas depresivos. No hubo diferencias significativas en función del compartimento afectado, viéndose alteraciones tanto en la sensación de bulto vaginal como en la afectación de la función vesical e intestinal.

No se encontró relación entre la severidad de los síntomas depresivos y el grado de prolapso, pero sí con la sintomatología que éste provoca en las pacientes,independientemente del compartimento afectado.

Los autores están llevando a cabo un estudio prospectivo con el que buscan establecer una relación de causalidad entre los síntomas derivados del prolapso y los síntomas depresivos, pero por el momento recomiendan tener en cuenta no sólo los aspectos físicos sino también los psicológicos en aquellas pacientes que demandan atención por problemas derivados de su prolapso de órganos pélvicos para poder dar una atención integral.

 

Resumen realizado por Bárbara Padilla Fernández.